viernes, 4 de noviembre de 2011

Mudanza

Ya sé que son todos ustedes muy sagaces y que se han dado cuenta hace rato de que aquí no pasa nada desde junio. No me restrieguen lo intrépidos que son por la cara, por favor.

El caso es que me licencié, me tomé un verano absolutamente sabático y a la vuelta encontré una beca remunerada (tampoco demasiado, no crean) en El Periódico de Aragón, donde actualmente vivo. Entre tanto, se me ocurrió la idea de comprar un dominio, mudarme definitivamente del limpio, simpático pero algo limitado Blogger. Le tengo un gran cariño a esta plataforma, pero consideré necesario mudarme. Y en esas estuve varios meses. No me miren así, todos pecamos alguna vez.

El nuevo dominio es éste.


Con un diseño la mar de apañado y hablando principalmente de lo que hablaba aquí pero con una orientación más cultural-social que de análisis político, están todos invitados a pasarse como se pasaban por aquí. Los cuatro, sí.

Despedidas, abrazos y regalos en forma de cuantiosas sumas de dinero en los comentarios.

PD: No se olviden de cambiar el RSS (introduciendo la nueva dirección en su lector será más que suficiente, o en su defecto http://mohorte.net/feed o en http://mohorte.net/feed/rss/). Ya sé que la vagancia es grande, pero iré puerta por puerta practicando la yihad en sus anos si no lo hacen. Ustedes verán.

martes, 5 de julio de 2011

Populismo informativo

Si creían que el verano era sinónimo de pobredumbre creativa estaban completamente en lo cierto.


Deténganse un momento en la imagen de la esquina inferior derecha. Se observa con rapidez que se trata de una mujer en bikini. Con un mayor grado de detalle se puede inferir de la fotografía que la afortunada protagonista de la portada del segundo diario generalista más vendido en España es Leire Pajín, ministra de Sanidad, bañándose en la playa.

Las ministras se bañan. Qué notición.

Ayer por la mañana el ilustre director del ilustre diario El Mundo decidió preguntar a sus seguidores en Twitter sobre la conveniencia de publicar o no la fotografía de Leire Pajín en bañador. Y a este punto ha llegado el periodismo. En pro del efectismo y de la cercanía mal entendida con el lector, un director de un diario nacional le ha preguntado a sus lectores sobre lo que se debe publicar o lo que no se debe publicar. Se infiere de su cargo como director que es él y no otra persona la perfectamente capacitada para tomar tamaña decisión, con lo que sus diálogos con sus seguidores son puro artificio comercial.

En realidad las fotografías de una ministra en bañador no tienen interés periodístico. Es populismo informativo más digno de una revista del corazón que de un periódico generalista de ámbito nacional. Con objeto de apagar el fuego que en Twitter crecía acusando a la dirección del periódico de publicar las de una política y no un político —o más concretamente las de Leire Pajín y no cualquier otra persona—, Pedro J. ha especificado orgullosamente que en los próximos días tendremos más fotografías de políticos bañándose. ¿Por qué? Nadie lo sabe. ¿Para qué? Ésta última respuesta es bastante evidente.

Por cierto. Entre tanto jaleo, la verdadera noticia de las vacaciones de Pajín ha pasado bastante desapercibida. La ministra ha veraneado en Lazareto, un pequeño islote cerca de Mahón —Menorca— donde se ubica una vieja fortaleza medieval propiedad del Ministerio de Sanidad y que ofrece alojamiento durante quince días a funcionarios de este ministerio de forma exclusiva. Pajín se ha alojado en las dependencias destinadas al ministro de turno. Algo perfectamente legal pero escasamente inteligente de cara al público en un contexto de fuerte recesión económica.

En fin. Defina desinformación.

Lectura recomendada | ¡Extra!¡Extra! ¡Leire Pajín en bikini! (Chapapote Discursivo)

miércoles, 22 de junio de 2011

Acaba de empezar

Primer éxito moderado del #15M:

Por primera vez, las protestas del 15-M han llegado hasta dentro del Congreso y han salido con una acuerdo unánime de todos los partidos. Con un acuerdo de mínimos, pero con una inusual unanimidad (...)

La moción final insta al Gobierno a recuperar el proyecto de ley de transparencia y en ese trámite "examinar las medidas que sean necesarias para profundizar en la democracia y la participación política, además de la transparencia y control de las instituciones democráticas".

Es moderado en tanto que se trata de un acuerdo, no vinculante y que podría quedar en papel mojado. Observando la reciente trayectoria del Congreso en materia de transparencia informativa no es una opción descabellada. Es un éxito porque por primera vez el #15M obtiene resonancia más allá de las redes sociales y de su incontestable capacidad de movilización. Nada menos que en el Congreso, tradicional foco de las iras de la mayor parte de los ciudadanos por debatir amargamente durante horas temas que les son absolutamente inútiles. Como lo malo que es uno y lo bueno que es otro, o sea, yo. ¿Entiende?

El consenso de mínimos alcanzado por el Congreso llega tras las masivas manifestaciones del pasado domingo, el 19 de junio, en la segunda oleada de manifestaciones convocadas por Democracia Real Ya, que han vuelto a superar las expectativas más optimistas. En Barcelona se reunieron más de 50.000 personas. En Madrid más de 40.000. En Zaragoza las cifras oficiales rondaron las 20.000. Quizá sean algo exageradas. O no: cuando la cabeza de la manifestación alcanzaba la Plaza del Pilar aún quedaba gente en Plaza España. Los periódicos, como es habitual, ofrecieron distintas versiones de lo ocurrido sin llegar a un consenso claro sobre el número total de manifestantes. Sea como fuere, mucha gente.

De toda condición, al menos en Zaragoza. La estampa que ofrecía la ciudad quedaba lejos de la imagen perroflauta, desaliñada, juerguista y violenta que los medios conservadores se han dedicado a propagar a los cuatro vientos durante el último mes —un fuego avivado por los sucesos de Barcelona—. Había familias enteras en la concentración, de todo tipo de clase, edad y condición. Las manifestaciones no representan al conjunto de la sociedad española, pero se parecen bastante a ella.

En Zaragoza se produjo un particular suceso. Tras la manifestación un millar de personas se mantuvo en la Plaza del Pilar tras recibir instrucciones del grupo de acampados que ese mismo día tenía previsto abandonar la plaza. Afirmaron que conducirían a los que quisieran al nuevo centro de organización del movimiento en la ciudad, bautizado con el nombre de El Paragüas, símbolo del #15M desde que un día —antes de las elecciones— se convocara una reunión en la incipiente acampa en la que todo el mundo portara el citado objeto para evitar el chaparrón que estaba cayendo. Metafóricamente.

Una hora después de que finalizara la manifestación de DRY el millar de personas llegaba a la calle La Gasca. Allí se descubría el misterio: un edificio abandonado por La Caixa durante más de un lustro en el centro de la ciudad había sido ocupado dos días antes con objeto de servir de sede social del movimiento. Se leyó un comunicado explicando las razones que habían llevado a la ocupación —rehabilitación—. A excepción de un hombre particularmente molesto con la idea nadie de los allí presentes objetó nada al respecto. Se colgó el símbolo de la #acampadazgz y a día de hoy sigue operativo. La policía sólo evacuará el edificio si se produce una denuncia por parte de propietario, Servihabitat, de La Caixa, cosa que aún no ha ocurrido. Y que posiblemente no ocurra hasta que la popularidad del movimiento se reduzca ostensiblemente.

Si en Intereconomía se llegan a enterar de esto dejan en auténtico chiste el siguiente vídeo:


Otro medio de comunicación bastante alterado con motivo de las movilizaciones ciudadanas es La Razón. Ayer publicaba esta portada asociando indiscriminadamente a ETA y a los indignados del #15M. Porque, a estas alturas, todo vale en el periodismo.


Los motivos que han provocado semejante nerviosismo en la prensa conservadora son aún un misterio. Algunos de ellos apuntan a que todo es culpa de Rubalcaba, que llama individualmente a todos los manifestantes para cerciorarse de que saldrán a la calle bajo condena a trabajos forzosos en el páramo extremeño. Sí, lo hace desde Villa Maldad. Algunos otros lo interpretan como un ataque sin paliativos a la democracia. Sí, son los demócratas de toda la vida, cuya máquina de expedir carnéts de demócratas está durante estas semanas on fire. La mayor parte de ellos son unos simples reaccionarios temerosos de que algo cambie. Porque si algo tiene que cambiar es para que todo siga igual.

El #15M cumplió recientemente un mes. Y es evidente que no ha terminado. De hecho, acaba de empezar.

martes, 21 de junio de 2011

El Nobel de la paz

Por lo demás, no hay que irse a cuestiones de imagen para saber por dónde ha respirado la Administración de Obama y por dónde discurrirá su campaña de la reelección. Guantánamo continúa abierto, los ataques con aviones no tripulados en Pakistán se han multiplicado, la guerra de Libia se ha puesto en marcha sin que el Congreso haya autorizado ninguna acción militar (esto sí que habría hecho palidecer de envidia al Departamento de Justicia de la época de Bush), la retirada de Afganistán se iniciará con todas las cautelas posibles (y en eso hay muchos conservadores que también están hartos de un conflicto interminable), y excepto algún ataque retórico, no hay indicios de que Washington tenga la menor intención de presionar a Israel.

En Guerra Eterna.

viernes, 17 de junio de 2011

Defina patán

Los informativos de Telemadrid son excelentes. A la altura de los de Irán o Corea del Norte. Hoy han hecho pasar imágenes de los disturbios en Grecia como si fueran de la manifestación del miércoles frente al Parlamento catalán en barcelona. Un plan perfecto salvo por un pequeño detalle: los manifestantes portan banderas griegas y en los escudos de los policías se leen enseñas en griego. Son tan idiotas que ni siquiera pueden manipular en condiciones.


Vía | @Guerraeterna

Cómo argumentar que el franquismo fue una mierda en cómodos pasos

No deja de ser sorprendente que sea un medio como Libertad Digital en el que aparezca publicado esto, en esencia un ejemplo bastante compelto, elegante, inteligente y sensato de cómo terminar cualquier conversación con cualquier troll empeñado en defender que el franquismo fue una buena idea.

1. El consentimiento implícito de los españoles del que habla el Sr. Moa –otra fantasía franquista– no fue tal porque no se tradujo en un franquismo militante: la Sección Femenina, el SEU y demás organizaciones del régimen eran auténticos páramos sobredimensionados que se deshicieron como azucarillos a las primeras de cambio. Incluso sus periódicos no pudieron sobrevivir sin subvención estatal. Lo habitual era la apatía, el conformismo y el miedo, que los franquistas siempre entendieron como "consentimiento" para hacer propaganda. Aquí, de nuevo, los informes FOESSA son definitivos. La movilización social y política masiva que hubo tras la muerte del dictador y la alegría general por los anuncios de reformas tanto del Rey como del Gobierno Suárez mostraron que no había ese consentimiento mayoritario.

2. El Sr. Moa escribió en su primer artículo que Franco "evitó" la revolución: Demostré en mi réplica que no la evitó porque en la España republicana se produjo la peor cara de la revolución; es decir, la liquidación social. El golpe de Estado del 36 les dio una coartada más para esa liquidación. Ahora Moa rectifica y dice que Franco no "evitó" la revolución, sino que la "derrotó". Bravo, la sociedad española se congratula por la noticia dada por el Sr. Moa: Franco ganó la guerra. ¿Y para esto tantas ínfulas? ¿Este es el gran descubrimiento historiográfico del Sr. Moa, que Franco ganó la guerra? No creo que nadie desconociera antes de los reiterativos libros del Sr. Moa que el bando franquista venció a comunistas y anarquistas, que habían instalado su propia utopía en el territorio que dominaban, y que en la inmediata posguerra los liquidó. Es imposible que nadie se tome en serio un debate en estos términos, y yo a partir de ahora, tampoco.

3. Según el Sr. Moa, Franco no sólo libró a España de la II Guerra Mundial, sino que, ayudó a los "vencedores anglosajones", que luego lo trataron injustamente. Aparte del disparate, el Sr. Moa comete aquí otro error producto de la intoxicación franquista, que consiste en identificar los intereses de Franco con los intereses de España –lo mismo que Stalin y Castro–. Franco sólo quiso sobrevivir a la derrota del Eje, por encima de los intereses de los españoles, y fue adaptando su régimen para mantenerse en el poder. Y le importaba muy poco si la hambruna o las enfermedades diezmaban a la población, o si la emigración se veía como la única salida. A ver si es que ahora el dictador pasó hambre un solo día o le faltó atención médica para compartir con los españoles su "destino en lo universal". La alegría popular hacia el franquismo y sus resultados no debía ser tan grande cuando 1.500.000 de españoles salieron del país entre 1959 y 1975 para poder encontrar un trabajo y vivir, y eso que era el mejor momento económico del régimen; es decir, salió del país el 5% de la población. Si hoy sucediera lo mismo de forma proporcional, las cifras del paro serían muy inferiores. Un poco de perspectiva histórica siempre viene bien.

El texto, de Jorge Vilches, es bastante largo. Debe ser así porque intentar demostrar empíricamente que el franquismo fue una mala ida lleva su tiempo. Cuando se refiere al Sr. Moa, evidentemente, habla del inefable Pío Moa, esa clase de historiador que inventa la misma historia que dice estudiar. El artículo se entronca en una serie de réplicas y contrarréplicas entre uno y otro sobre la influencia positiva de la dictadura franquista en la España de hoy. Vilches deja en ridículo a Moa, pero es no es suficiente motivo para que, pese a tan buen ejemplo de argumentación y rigor, los trolls de Libertad Digital permitan que la realidad se interponga en su opinión.

Vía | @Davizoaf

miércoles, 15 de junio de 2011

Hablan de violencia

Violencia. Es la palabra de día. Hoy numerosos políticos la han utilizado para condenar la actitud agresiva de muchos manifestantes del #15M frente a la puerta del Parlamento de Cataluña. La democracia es incompatible con la violencia, las protestas son muy legítimas pero se deben efectuar desde la no coacción y agresión, los verdaderos demócratas, etcétera.

Durante los últimos días el movimiento #15M ha mutado. La acampada de la Puerta del Sol ha desaparecido del mapa y gran parte de las acampadas de otras ciudades con ella. Junto a las asambleas de barrios muchos indignados han preparado acciones a pie de calle, más organizadas, más esporádicas y menos multitudinarias. Sin embargo han mantenido cierto peso en la agenda de los medios de comunicación. El episodio de Barcelona se engloba dentro de un contexto de protesta directa ante los políticos. Ahora no se entontan cánticos comunes bajo carpas y tiendas de campaña. Ahora se procede a la acción directa, al acoso personal de los políticos dado que no han percibido el mensaje lanzado desde las acampadas.

El otro día a Gallardón, en un acto bastante lamentable, le sorprendieron un montón de manifestantes en la puerta de su casa a ritmo de cacelorada, por la noche, mientras sacaba el perro con su mujer y sus hijos. Aquel acto estaba motivado por el impedimento del Ayuntamiento de celebrar conciertos callejeros en la fiesta del Orgullo Gay y puso de manifiesto todo en lo que no debe convertirse el #15M. Las protestas no son nada personal, son negocios, e increpar a un político mientras realiza sus tareas cotidianas no es protestar contra el sistema sino contra una persona individual a la que no se conoce.

Lo que ha sucedido en Barcelona hoy es diferente. Ha traspasado otra línea alterantiva a lo sucedido con Gallardón: la de la no agresión. Entendido esto último como lo que ha sido, claro, no como la paliza pública que han pretendido reflejar algunos medios de comunicación —Hilario Pino en Cuatro ha estado hoy particularmente estelar—. Muchos diputados catalanes han recibido escupitajos, han sido zarandeados, han sido pintados con spray o han sido zancadilleados. Todos ellos actos bastante penosos y condenables, en efecto, pero nada cercano a lo que se puede considerar como violencia. Ni siquiera se ha quemado un contenedor. Los actos, intimidatorios e incompatibles con las reivindicaciones pacíficas del #15M en su conjunto, no son violentos. Hay una diferencia bastante grande —y que algunos, como de costumbre, han obviado por completo— entre un acto agresivo y una agresión. No ha habido agresiones —afortunadamente—, lo cual no implica que la estampa haya sido vergonzosa.

Es complicado que en una masiva manifestación no haya personas dispuestas a forzar la situación hasta el límite de la violencia. Eso no significa que la protesta sea violenta. Protestas eminentemente violentas son las que hoy ha habido en Grecia, durante otra jornada de huelga general mientras el país sigue yéndose al garete —barricadas, enfrentameinto abierto contra la policía, cócteles molotov, el pack completo de los disturbios callejeros en situaciones de inestabilidad—.

Entre tanto lío —la policía ha cargado, algunos diputados se han refugiado en una comisaría en lo que parece una exageración bastante risible, otros pedían auxilio frente a las cámaras de televisión cuando nadie les estaba haciendo nada más allá de espetarle algún grito—, los principales representantes de los partidos políticos han llegado en helicóptero, en plan Equipo A, al Parlamento. Artur Mas o Felip Puig entre otros. Otra demente exageración, dando a entender que creían que sus vidas o su integridad corrían peligro. No se ha registrado que ningún diputado haya tenido que pasar por la enfermería, por lo que no parecía el caso. Mas, concretamente, se ha referido más tarde y con bastante aire de indignación a los indignados a las puertas del Parlamento, y ha declarado explícitamente que utilizaría la legítima fuerza si fuera necesario. Mientras hablaba de la incompatibilidad entre la violencia y la democracia hablaba de violencia necesaria por parte de las fuerzas de seguridad. Debo ser al único al que le parece un discurso bastante impresentable.

La serie de protestas cara a cara ante los políticos está muy bien resumida en este artículo de El País. La pregunta es obligada, ¿es lícito o necesario? Quizá este plantemiento es demasiado simplista. La mayor parte de revoluciones en la historia han sido violentas porque el poder establecido o el sistema imperante siempre es reticente a dar por terminado su ciclo. Acciones como las de hoy en Barcelona son bastante arriesgadas porque pueden derivar en algo mucho peor, pero también infinitamente más efectivas que las acampadas porque estallan en la conciencia del político, que comienza a sufrir las consecuencias de la crisis en sus propias carnes más allá de un leve desgaste en las encuestas.

La violencia no es el camino. Pero en ocasiones el camino es lo de menos. Como en Grecia. El país está hundido. La gente sale a la calle y la toma con lo primero que encuentra. ¿Qué se les puede reprochar? ¿Que respeten una democracia fraudulenta? ¿Que acaten los numerosos recortes sociales que empeoran su calidad de vida porque el sistema está montado como tal y hay que tener decencia cívica en una manifestación? Pedirles algo así a los griegos es absurdo. Como no hay futuro la única salida es destruir.

En menor medida, pedirles eso a los indignados de España también lo es. Los diputados catalanes se han llevado un sofocón y dormirán bastante tranquilos esta noche. Los miles de afectados por los recortes de gasto aprobados hoy en el Parlamento catalán no tanto.

jueves, 9 de junio de 2011

Aclaración

No se asusten. Durante esta semana he andado ocupado terminando la carrera. Como comprenderán, es motivo más que suficiente para relajarme durante una semana y mantener las actualizaciones en el blog paradas. El lunes, una vez licenciado y sin responsabilidades apreciables, el blog volverá a sus contenidos habituales.

martes, 31 de mayo de 2011

Rubalcaba candidato

En el imaginario colectivo de la caverna mediática, Rubalcaba es un maquiavélico y cetrino personaje que trata de llevar a la práctica sus maléficos planes de dominación mundial desde un cuarto oscuro situado en Ferraz. En su particular cuartel general del Mal, Rubalcaba regala Navarra a los etarras al mismo tiempo que destruye en una máquina trituradora documentos que prueban fehacientemente que el 11-M fue un montaje, suyo concretamente, para hacer creer a la opinión pública que cuatro barbudos salafistas volaron por los aires Atocha poco antes de las elecciones. Nadie debe llevarse a engaño, por supuesto. La amistad que une a Rubalcaba con ETA —hola, Faisán— intenta romper España, sí, pero es una pérfida tapadera de lo que un día fue el GAL, un grupo paramilitar que él mismo ordenó crear para exterminar precisamente a los que ahora son sus retorcidos cómplices, porque así de malvado es el ministro y futuro candidato a la presidencia del Gobierno en 2012, capaz de utilizar a sus mismas víctimas en su propio beneficio, suponemos que absorbiéndoles el alma o chupándoles la sangre del cerebro. En este último punto no hay consenso.

Todo esto, por descontado, lo ejecuta mientras escucha a todos y cada uno de los ciudadanos del país mediante SITEL y utiliza a la policía y a los jueces para eliminar al PP del mapa político. Porque Alfredo Pérez Rubalcaba es tan malo que se desempeña en varias tareas a la vez para multiplicar su maldad.

Hoy, por ejemplo, el nombre de Rubalcaba aparecía hasta trece veces en la portada digital de La Gaceta. En El País seis veces —es el periódico más cercano a su causa— y en El Mundo cuatro. La obsesión es evidente. El jueves pasado en VEO 7, en el debate nocturno que cada noche modera conduce Carlos Cuesta —recientemente lanzó un boli al cuerpo de uno de los invitados que defendía con demasiado ahínco no recuerdo muy bien qué, pero seguramente algo de progres—, la pregunta que se lanzaba al público era «¿Vuelven los socialistas al PSOE de los GAL?», signifique lo que signifique esto último. Tanto César Vidal como Federico Jiménez Losantos, desde EsRadio, han proferido variopintos elogios hacia Rubalcaba durante los últimos días, destacando por encima de todos el que le situaba como lo peor que le había pasado a la democracia española desde su implantación.

Rubalcaba es el único hombre fuerte del PSOE capaz de poner nerviosa a la derecha. Cuenta con una buena valoración en la calle, no hay ningún diputado popular capaz de igualarle en oratoria —y menos Rajoy, por más que se empeñe La Razón— y los medios conservadores han creado a su alrededor un aura de manipulador místico capaz de cualquier juego de alquimia que impida al PP regresar a Moncloa. Los fantasmas del 11-M siguen ahí, jamás se fueron. El alboroto formado en la mayor parte de líderes de opinión conservadores es comprensible desde este punto de vista. Echando un vistazo a las encuestas y a los últimos resultados electorales se deduce que todo es fruto de una enorme paranoia.

La presión de los principales barones regionales del partido surtió efecto y Carme Chacón, joven, catalana, ministra de Defensa, más cercana a Zapatero por generación y por imagen, renunció a presentarse en aras de no dinamitar el complicado manojo de emociones que se ha convertido el PSOE internamente. Chacón apuntó sin complejos a una conspiración en su contra para que Rubalcaba fuera el próximo candidato. Posiblemente sea así y posiblemente sea lo que más favorece a los intereses de Chacón, cuya intención de ser la cabeza de lista del PSOE en 2012 sólo se entiende desde un enorme interés por autodestruir su carrera política.

Tras la renuncia obligada de Chachón la designación de Rubalcaba se parece demasiado al dedazo legendario con el que Aznar escogió a Rajoy. El PP lo sabe y lo aprovecha. Rubalcaba lo sabe, pero está empeñado en tratar de auténticos imbéciles a las bases y a todos sus votantes, los pasados, los futuros y los presentes. Desde Génova no van a desperdiciar ni una sola oportunidad para desgastar al único hombre al que ven capaz de revertir el resultado de las encuestas en diez meses. Zapatero ha expresado algo semejante, pero posiblemente en aras de no sumergir a su partido en una crisis interna brutal que le hubiera llevado a desaparecer de la Secretaría General. El dedazo de Rubalcaba sólo difiere del de Rajoy en que esta vez no ha sido el líder quien lo ha efectuado sino un grupúsculo de barones territoriales sublevados. Corren tiempos duros para Zapatero, un cadáver político ahora también dentro de su propio partido.

Así que ahora es Rubalcaba contra el mundo. O el mundo contra Rubalcaba. De aquí a marzo de 2012 se van a escuchar numerosas acusaciones veladas y directas a Rubalcaba de ser el culpable del cambio climático, la deforestación del Amazonas, la bala que mató a Kennedy y la crucifixión de Jesucristo. La campaña electoral no va a ser bonita ni agradable. En realidad, la imposición de Rubalcaba como candidato es la mejor opción para el PSOE. Es el único político capaz de arañar ciertos puntos que impidan al PP auparse hacia la mayoría absoluta, está suficientemente amortizado y tras la más que previsible derrota electoral —pese a todo es bastante improbable que le de la vuelta a las encuestas— no se habrá perdido para la causa a ningún joven y prometedor político. Aunque, bien pensado, esto es lo que más inquietud debe crear en Génova. Rubalcaba no tiene nada que perder. Así que arriesgará al máximo. Y eso, en los mundos de yupi de la caverna mediática, se traduce en algo parecido al día de la bestia.

Lectura recomendada | Teoría de una conspiración (Viajero a Ítaca)

lunes, 30 de mayo de 2011

#15M: evolucionar o morir


Antes de que Felip Puig tuviera un arrebato de ineptitud política y enviara a unos cuantos Mossos a apalear manifestantes, las acampadas surgidas tras la manifestación del 15 de mayo en muchísimas ciudades de España se encaminaban hacia su propia desaparición —menguante impacto mediático, problemas variados en el mantenimiento de los campamentos, escasa capacidad operativa—. La indecente paliza que recibieron los acampados de Barcelona reavivó la vida de las acampadas durante el fin de semana, pero pasados los efectos coléricos de lo sucedido en la ciudad condal las acampadas vuelven a dirigirse hacia un futuro incierto.

En general, todo el mundo tiene bastante claro que los campamentos no podrán mantenerse durante mucho más tiempo. Ayer en #acampadasol se debatió durante cuatro horas en Asamblea multitudinaria la posibilidad de marcharse y comenzar a ejecutar acciones concretas de manera deslocalizada en diversos barrios. Una buena parte de las comisiones recomendó desmantelar el campamento cuanto antes. La de Alimentación, por ejemplo, pidió ser directamente anulada puesto que mucha gente aparecía por el campamento, no respetaba los turnos y se aprovechaba del servicio de comidas, haciendo inútil su trabajo. La comisión de Información solicitó no mantener el campamento durante más de una semana. La de Infraestructuras explicó que aquello no se podía mantener indefinidamente. Pese a todo ello, el único consenso al que se llegó en #acampadasol fue el de mantener el asentamiento.

El problema de Sol no es el mismo que el de otras muchas ciudades. #acampadasol es el símbolo del movimiento #15M y, como explicó una chica extremeña al final de la noche, si Sol se retira se retirarán muchas otras ciudades pequeñas cuyo volumen de personas acampadas es bastante pequeño. En Sol se crean inconvenientes que no existen en acampadas más reducidas. La organización tiene que ser mucho más exhaustiva en todas las parcelas del campamento. Los riesgos de que todo salte por los aires son mayores. Los inconvenientes para quienes no participan en la acampada también. La estampa de Sol llena de gente noche sí noche también ha sido muy bonita, pero como no se lucha contra algo en concreto su estancia sigue siendo indefinida. Y eso puede restar fuerza al movimiento.

Anoche un defensor de levantar el campamento vino a decir que al prolongación de la acampada no beneficiaba per sé los objetivos del #15M. Dicho de otro modo: cuanto más tiempo se prolongara más posibilidades existían de que se volviera contrario a los intereses del movimiento. Es posible que la función de las acampadas haya llegado a su fin. Durante las dos primeras semanas del movimiento han tenido un peso importantísimo en tanto que han puesto de relieve que existe una gran masa de gente organizada espontáneamente dispuesta a luchar por un país mejor. La estampa de Sol repleta de 25.000 personas supuso un golpe de imagen sensacional y sirvió de efecto dominó para el resto de ciudades de España. Hola, estamos aquí y no tenemos previsto irnos. Pasado el efecto inicial de sorpresa, toma de posición y protagonismo mediático, las acampadas se ven abocadas a la autodestrucción.

En Barcelona se puso de manifiesto que algunos políticos comienzan a impacientarse. Que la policía autonómica no esté controlada por el Gobierno no es un tema menor. Cuesta creer que el ministro de Interior y previsible candidato a las elecciones generales de 2012, Alfredo Pérez Rubalcaba, cometa una torpeza estratégica tan grande como la de Felip Puig provocando una batalla campal en el kilómetro cero de España y símbolo del movimiento. Ésto último tampoco significa que la seguridad de los acampados esté garantizada. Se desconoce hasta qué punto el Gobierno puede seguir permitiendo que varias acampadas hayan tomado todos los puntos neurálgicos de las grandes ciudades del país.

En el fondo se dirime el futuro del movimiento. Si las acampadas no evolucionan morirán. Y si antes no se ha creado una red organizada en los barrios de todas las ciudades el movimiento perecerá. La opinión pública ya sabe que hay jóvenes que quieren cambiar algo. Ahora es turno de ir barrio por barrio explicando a gente que vive alejada del movimiento cuáles son las reivindicaciones básicas —a las que pocos se opondrán— tratando de concienciar otro tipo de sector social poco dado a dormir en la calle y que aún ve el #15M como un cúmulo de perroflautas vagos y maleantes. Todo el mundo quiere expandirse. El problema es cómo. Si las acampadas no resuelven esta cuestión lo antes posible el movimiento corre peligro.

Imagen | Periodismo Humano