lunes, 21 de abril de 2008

Cuando España y Rusia rozaron la guerra

[Estrecho de Bering. Por aquí llegaron los rusos a Alaska]

Comprendo lo extravagante del titular cuando se tienen unos conocimientos de historia medios, adecuados a la educación secundaria española. Comprendo también, lo risorio del titular incluso para alguien licenciado en la carrera de Historia. Si bien estudiamos (algunos obsesos) y analizamos a la perfección los acontecimientos de Europa Occidental a lo largo de la historia, aún creyendo saber todos los hechos relevantes de la historia siempre nos falla algo. Y ese algo es mucho. Porque la educación histórica que tenemos se cierne a un territorio como el europeo y desecha el resto del Mundo, que es mucho. Incluso cuando las colonias de Europa se enfrentan, obviamos tal detalle centrados en la importante guerra que la Metrópoli estuviera llevando a cabo.


[Situación de la península de Kamchatka en Rusia]

Hablar de Rusia y de España en conflicto es hablar de la costa oriental de América del Norte. Para comprender cómo a principios del S.XIX se llegó a esta situación es necesario, absolutamente necesario, comprender porqué ambas potencias llegaron hasta allí. En el caso de España es fácil deducirlo teniendo en cuenta la expansión hispánica hacia el norte de América en el S.XVIII, pero en el caso de Rusia es más llamativo todavía, un reino prácticamente sin territorios ultramarinos y supeditado históricamente a su vasta extensión a lo largo y ancho de todo el norte de Asia. Rusia gobernó y gobierna media Asia, es el país más grande del mundo y ello debería ser motivo suficiente como para no pretender más. Sin embargo, el frenesí colonial y de prestigio en la que los grandes y no tan grandes Estados europeos se enfrascaron durante más de tres siglos explica el porqué de la llegada rusa a Norteamérica.

[El caballero de bronce, estatua ecuestre a Pedro I el Grande en San petesburgo]

Pedro el Grande, Zar Ruso a mediados del Siglo XVIII, creía firmemente en la existencia de un paso terrestre entre Asia y América por el norte. De esta manera comenzó a enviar varias expediciones más allá de Siberia para descubrir este paso y posteriormente, tras su muerte, su sucesora Catalina I de Rusia. El punto de partida de las expediciones estaba en Kamchatka, península al este, muy al este de Moscú. Más de 7.000 millas separaban la capital rusa del extremo oriental asiático. Un marinero danés, al servicio del monarca ruso durante años ya había explorado el supuesto paso terrestre entre Asia y América del Norte. Bering, su nombre, había hecho varias expediciones con éxito por el estrecho que ahora lleva su nombre para comprobar que efectivamente tal paso terrestre no existía, a lo sumo, conexión marina. Bering fue uno de los marineros que, conocida la ambición del difunto Pedro el Grande, se sumaron al descubrimiento de tierra americana sin conolizar, filón perfecto para los rusos.

[Grabado que muestra a Bering muriendo en la isla que a la postre llevaría su nombre]

Bering organizó una expedición en 1741 y alcanzó la costa Oriental de Alaska pero decidió no asentarse allí ante la epidemia de escorbuto que afectaba a la tripulación. Las tormentas del norte provocaron que la embarcación (Sviatoi Piotr, 'San Pedro') se hundiera en una isla cercana a Kamchatka, la posterior Isla de Bering. Bering murió allí, también de escorbuto, pero su descubrimiento serviría para que durante medio siglo varias tripulaciones rusas comenzaran a colonizar la costa Oeste de Alaska. En el lapso de 30 años los rusos se adueñaron de todo ese territorio, fortificándolo y conviviendo en paz con los indios aleutianos.

Mientras en Rusia se frotaban las manos con el valioso contrabando de piel de nutrias (verdadero motivo de la vasta colonización rusa en Alaska) España avanzaba por la costa californiana. Carlos III cosciente del peligro ruso por el norte permitió a la Orden Franciscana colonizar y evangelizar la costa oriental americana. Poco a poco y ante la hostilidad de los indios nativos se fueron creando ciudades y pueblos fortificados como San Francisco, San José o San Diego. La más al norte, San Francisco, a pesar de ser ciudad semi-fronteriza, contaba con pocos recursos defensivos y podía estar en peligro ante un eventual ataque ruso.

[En el Siglo XVIII se creía que la península californiana era en realidad una isla. Más tarde se descubriría que no]

Los años pasaron y a finales de siglo la colonia rusa situada en Alaska, llamada San Ancárgel, prosperó a duras penas ante las hostilidades indias. Llegó el Invierno de 1805 y para colmo de males la escasez de comida unida al frío y a los violentos indios no auguraban buenos momentos para los rusos en Alaska. La única salida era el mar, pero... ¿A dónde? A California, se dijeron. 5 meses de viaje hasta llegar a San Francisco, donde una pequeña tripulación rusa arribó al mando de Nikolay Rezanov en busca de víveres. Las relaciones prosperaron debido al matrimonio entre Rezanov y una criolla californiana hija de unos buenos amigos del Gobernador de la Alta California. Sin embargo, en pleno 1807 y con la guerra napoleónica de por medio en Europa, las relaciones entre Rusia y España no eran nada buenas. Sin ir más lejos, Rezanov y el Gobernador conversaron en varias ocasiones acerca de la posibilidad real de conflicto, salvado gracias a la inteligencia de Rezanov, sabedor de la inferioridad rusa. Pero los rusos no tardaron en responder a las amenazas españolas y al mando de un importante coronel ruso establecieron una fortificación al norte de San Francisco por la que ponían fronteras al Imperio Español.

[Certificado de muerte de Rezanov, en medio de Siberia mientras viajaba a San Petesburgo]

La debilidad española en San Francisco hizo temer durante más de un año la guerra entre Rusia y España. Rusia al Norte y España al sur se enfrentaban en un territorio inimaginado para ellas. Pero la guerra nunca estalló. El descontrol español de sus colonias americanas en la guerra de Independencia provocó el estallido revolucionario en México y la pérdida de la colonia californiana. Los rusos, poco a poco se marcharon del norte de América una vez agotadas las nutrias y su beneficioso comercio, quebrando la compañía ruso-americana de Rezanov. De esta manera Rusia y España rozaron la guerra debido a un conflicto a miles de kilómetros de ambos reinos. Sin embargo, la fuerza Napoleónica en sus respectivas incursiones en España y Rusia precipitaron la caída de sus imperios coloniales, pero a la vez, Napoleón, sin saberlo, precipitaba su propia caída...

Imagen | Rezanov, Wikipedia, Arikah, Aerenlund
Vía | Página oficial de Rezanov (ruso/inglés), Wikipedia

1 opiniones:

Demiurgo Global dijo...

Jeje, no deja de ser interesante, como dos potencias relativamente vecinas rivalizan entre ellas en el quinto pinto, suena hasta extraño. Cuando he visto el titulo pensaba que era coña jeje.

Vamos, como si me voy a Jupiter y me encuentro a mi vecino de arriba, y me pongo a discutir con el porque no me dejaba dormir los sabados por la mañana.

Tiene gracia esto del imperialismo y colonialismo.

Un saludo joven historiador.

Firmado: Un servidor omnipresente que no ha estado en ninguna parte.

W

Publicar un comentario en la entrada