Suele suceder con los conflictos entre europeos e inmigrantes que los primeros pecamos siempre de una falta de memoria insultante en el trato hacia los segundos. Resulta que en Rosarno, localidad del sur de Italia, en plena Calabria, los inmigrantes que recogen la fruta, mandarinas en su mayoría, están siendo apaleados por los italianos de toda la vida, obligándoles por tanto a escapar de tan cruel infierno. Ha tenido que intervenir Protección Civil para evitar una masacre y aún así muchos de los pobres desgraciados subsaharianos siguen por allí esperando cobrar su mísero jornal.
Lo más gracioso de todo es la frase que destila un camarero del bar del pueblo, tal y como cuenta Miguel Mora en El País: "Italia para los italianos, y al que no le guste, a su casa". ¿Ven qué falta de memoria? ¿Imaginan que Argentina hubiera colocado ese cartel en el puerto de Buenos Aires tras la Segunda Guerra Mundial? ¿O que la costa atlántica de Estados Unidos hubiera hecho lo propio a finales del siglo XIX? ¿Qué sería de todos aquellos italianos de haber sucedido, cómo se hubieran sentido? En Europa tendemos a olvidar que siempre hemos sido pueblos inmigrantes. Aquí tampoco nos salvamos: Venezuela, Argentina, México, Alemania, Francia y un largo etcétera.
La ola de racismo y xenofobia, paleta y burda, que se extiende por toda Europa es de temer por dos motivos: el primero por la propia vida de todos aquellos desgraciados africanos a quienes las naciones occidentales les han machadado históricamente la existencia y a quienes aún hoy nuestras glorisas patrias siguen expoliando en sus paises bananeros de origen; el segundo porque dice muy poco de Europa, aquel viejo continente compendio de valores y cuna de civilizaciones: no aprendemos de nuestra historia y caminamos por el sendero equivocado, ignorantes nosotros.
Vía | El País
Imagen | El País
Lo más gracioso de todo es la frase que destila un camarero del bar del pueblo, tal y como cuenta Miguel Mora en El País: "Italia para los italianos, y al que no le guste, a su casa". ¿Ven qué falta de memoria? ¿Imaginan que Argentina hubiera colocado ese cartel en el puerto de Buenos Aires tras la Segunda Guerra Mundial? ¿O que la costa atlántica de Estados Unidos hubiera hecho lo propio a finales del siglo XIX? ¿Qué sería de todos aquellos italianos de haber sucedido, cómo se hubieran sentido? En Europa tendemos a olvidar que siempre hemos sido pueblos inmigrantes. Aquí tampoco nos salvamos: Venezuela, Argentina, México, Alemania, Francia y un largo etcétera.
La ola de racismo y xenofobia, paleta y burda, que se extiende por toda Europa es de temer por dos motivos: el primero por la propia vida de todos aquellos desgraciados africanos a quienes las naciones occidentales les han machadado históricamente la existencia y a quienes aún hoy nuestras glorisas patrias siguen expoliando en sus paises bananeros de origen; el segundo porque dice muy poco de Europa, aquel viejo continente compendio de valores y cuna de civilizaciones: no aprendemos de nuestra historia y caminamos por el sendero equivocado, ignorantes nosotros.
Vía | El País
Imagen | El País


2 opiniones:
Que poca memoria. Que sería del cine sin los italo-americanos?
Camoranesi juega con la selección italiana!
Y Berlusconi se folla a rumanas!!
Más memoria joder, más memoria.
Un saludo amigo estudiante y estudioso
¡Hay, Mamma mia! si Don Vito levantara la cabeza...
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