Que las relaciones entre
Cataluña y
Aragón han experimentado un franco deterioro durante los últimos años no es ninguna novedad. En realidad se trata de una herencia histórica acentuada recientemente por el
nacionalismo catalán y la sensación victimista que, desde siempre, hemos tenido en Aragón. Sea como fuere algo es evidente a día de hoy: la rivalidad entre dos comunidades autónomas hermanadas por una historia común y por flujos migratorios constantes es alta y cuanto menos preocupante.
O no tanto, quizá, a nivel económico:
[...] Y todo esto sucede mientras se intensifica la relación entre ambas comunidades. Un ejemplo: un estudio de la Cambra de Comerç de Barcelona revela que, en el 2007 (el último dato disponible), Aragón pasó a convertirse en el primer destino de las ventas interregionales catalanas, desbancando a Valencia y a Madrid.
Lo cuenta en un magnífico artículo publicado el domingo
La Vanguardia, uno de los periódicos de mayor calidad de toda
España. En el artículo, titulado "
Las torpezas de los gobernantes catalanes tensan la relación entre Catalunya y Aragón", el periódico expresa muy bien el sentir general aragonés al respecto de Cataluña. Hastío frente a la eterna superioridad catalana, hartazgo frente al
asiduo apropiamiento de la Corona de Aragón y cansancio por los bienes de la franja.
O,
en palabras del propio presidente de Aragón,
Marcelino Iglesias:
La sensación que hay en Aragón es que desde Catalunya se nos mira demasiado por encima del hombro. Y eso no facilita las cosas.
La candidatura de Barcelona para los Juegos Olímpicos de 2022 cuando
Zaragoza ya planificaba la suya en sustitución de la en absoluto satisfactoria candidatura jacetana ha sido la gota que ha colmado el vaso. En ese sentido cabe destacar lo ya explicado en el artículo de La Vanguardia a propósito de la torpeza de los gobernantes catalanes: el cambio de mentalidad de Aragón tras
la Expo.
Aragón sigue siendo el hermano pequeño a nivel económico, sí, pero durante la última década ha destacado por ser una de las comunidades que más ha crecido a nivel económico y hoy es
la cuarta autonomía con menor tasa de paro mientras ya tuvo crecimiento positivo en el último trimestre económico. Es decir, que hermano pequeño sí,
pero no tanto.
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Y entre tanto, la Expo, con sus más y sus menos,
con la eterna negación de lo positivo del aragonés, sumido en su ceniza costumbre del fatalismo, consiguió aumentar la autoestima de unas gentes ya de por sí pesimistas. Y más aún dicha autoestima crece cuando la afrenta la provoca el vecino.
No un vecino cualquiera: el vecino que reniega de la historia común, o al menos esa es la sensación; el vecino que nos tiene por paletos provincianos, o al menos esa es la sensación; el vecino que se apropia de nuestros bienes artísticos medievales,
o al menos esa es la sensación; y, en los últimos días, el vecino con playa que pretende competir por una candidatura apoyada mayoritariamente aquí y no allí, o al menos esa es la sensación.
¿Sería un gesto de buena voluntad agilizar la devolución de los bienes eclesiásticos de la franja?
No sé cuál debería ser el gesto, pero creo que las distintas administraciones que ha tenido Catalunya, desde mi punto de vista, han considerado que era bueno para sus intereses políticos tener a adversarios exteriores, y eso yo creo que es un mal principio. Se han hecho pocos esfuerzos para tener una política de buenas relaciones. Hasta tal punto que creo que se ha considerado que el conflicto les beneficiaba. Yo he asistido a conversaciones en las que algún responsable del gobierno catalán le decía a un presidente de comunidad autónoma colega mío, de cuyo nombre no quiero acordarme, que, por favor, siguiera insistiendo en sus diatribas contra Catalunya porque a ellos les era muy útil. Esto pasó en Barcelona, y fue una de las conversaciones más tristes a las que yo he asistido.
Lo cuenta también Iglesias en la misma entrevista. ¿Torpeza de los dirigentes catalanes? Quizá el titular del artículo no debería haber sido "Las torpezas de los gobernantes catalanes tensan la relación entre Catalunya y Aragón", sino "
Las torpezas de los gobernantes catalanes tensan la relación entre Catalunya y el resto de España".
Amén de la Españaza de siempre. Pero esa es ya otra historia.
P.D.Si quieren reírse un rato a costa de tarugos nacionalistas léanse los comentarios de ambas noticias para darse cuenta que no son tan diferentes quienes critican a
Madrid como quienes defienden la unión indivisible de la tradicional España.
[Gracias a Sediles por pasarme la entrevista]Vía |
La Vanguardia |
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