Facua ha tardado en descubrir que, sorprendentemente, las pulseras holográficas que revitalizan cuerpo y alma para una mejor paz espiritual y corporal, son realmente un timo. Lo ha hecho tarde. Tan tarde que raro es salir a la calle y no ver a alguien portando la dichosa pulserita: un trozo de plástico con un holograma en su interior que canaliza mejor la energía del cuerpo por aquello del sentirse mejor con uno mismo. Supuestamente. O, mejor, falsamente. La pulsera es plástico y, como era de esperar, no tiene ningún efecto en el cuerpo humano. O uno no muy diferente del Placebo.
Pasen los crédulos:
Si les quedan dudas repasen los enlaces que colgó Kurioso —1, 2, 3, 4, 5 y 6— en un magnífico post en el que intentaba, OCU mediante, denunciar el descarado tipo del holograma mágico de propiedades sobrenaturales.
Ayer Rinze, en Las Penas del Agente Smith, colgaba esta imagen.

La Power Balance, un timo se mire desde el punto de vista científico que se mire, influye hasta en los mercados, aquellos grandes desconocidos. ¡Cómo no iba a influir en nuestros cuerpos, un elemento creado a base de silicona y neopreno! ¿No?
A un asequible precio de 35 talegos, periódicos como La Voz de Galicia han acudido raudos a venderla por fascísuclos. El ser humano es como un mono: ve, repite. Ve a Cristiano Ronaldo o a Belén Esteban portar la estupidez de turno y repite para no ser menos, porque, eh, si a ellos les funciona y son famosos, a mí también. Sanidad ha tardado lo suyo en darse cuenta, pero quizá llega tarde: ahora que la pulsera-milagro está en las muñecas de 300.000 españoles, el Ministerio advierte sobre su posible fraude.
¿Posible? Me duele el raciocinio.
Vía | Las Penas del Agente Smith | Público | Kurioso
Pasen los crédulos:
José María Gil, profesor titular de la Escuela Técnica Superior de Ingenieros de Telecomunicación de la Universidad Politécnica de Madrid (...) "Un holograma, de entrada, no radia, así que no puede interaccionar con nada". Incluso si fuese una antena que sí emitiese algún tipo de campo, el efecto que podría tener sobre el cuerpo humano dependería "de muchos factores: la frecuencia, la polarización o la amplitud".
[...] Esther Samper, médico y divulgadora, añade: "Las pulseras tienen materiales inertes como la silicona y el neopreno. Ni el holograma ni el resto de materiales que contienen ejercen ningún efecto sobre el cuerpo humano". En lo que respecta a "almacenar una frecuencia" según la publicidad de Power Balance, la idea es tan disparatada como almacenar una velocidad; la frecuencia es el número de veces que se repite un evento en un tiempo determinado, siendo el hercio una repetición por segundo.
Si les quedan dudas repasen los enlaces que colgó Kurioso —1, 2, 3, 4, 5 y 6— en un magnífico post en el que intentaba, OCU mediante, denunciar el descarado tipo del holograma mágico de propiedades sobrenaturales.
Ayer Rinze, en Las Penas del Agente Smith, colgaba esta imagen.

La Power Balance, un timo se mire desde el punto de vista científico que se mire, influye hasta en los mercados, aquellos grandes desconocidos. ¡Cómo no iba a influir en nuestros cuerpos, un elemento creado a base de silicona y neopreno! ¿No?
A un asequible precio de 35 talegos, periódicos como La Voz de Galicia han acudido raudos a venderla por fascísuclos. El ser humano es como un mono: ve, repite. Ve a Cristiano Ronaldo o a Belén Esteban portar la estupidez de turno y repite para no ser menos, porque, eh, si a ellos les funciona y son famosos, a mí también. Sanidad ha tardado lo suyo en darse cuenta, pero quizá llega tarde: ahora que la pulsera-milagro está en las muñecas de 300.000 españoles, el Ministerio advierte sobre su posible fraude.
¿Posible? Me duele el raciocinio.
Vía | Las Penas del Agente Smith | Público | Kurioso




















