jueves, 3 de febrero de 2011

Sobre Vigalondo y nuestro sentido del humor


Hace un par de noches, a Nacho Vigalondo, cineasta al que podrán recordar por su película Los Cronocrímenes, tuvo la oportuna idea de conectarse a Twitter tras haberse tomado unas cuantas copas de vino de más. Sucedía que en aquel mismo momento el que diseñara una campaña publicitaria para El País superaba los 50.000 seguidores —una cifra realmente asombrosa—, lo cual llenó de orgullo y satisfacción a Vigalondo, quien quiso celebrarlo como es debido: haciendo un chiste sobre el Holocausto.

Sobre el Holocausto y sobre Kennedy. A raíz de su comentario, se ha desatado la tormenta: esa misma noche miles de mentes bienpensantes reprocharon a Vigalondo su episodio de humor negro; al día siguiente se hicieron eco numerosos medios de comunicación competencia de El País; durante el resto de los días, hasta hoy, se prolongó la polémica. Hasta hoy, decía, cuando el pasaje ha superado la barrera de lo cómico a lo insultante y patético: El País, un medio de comunicación empeñado en enterrar su prestigio bajo una capa de cinismo, ha decidido cerrar el blog de cine que Vigalondo mantenía bajo la cabecera del periódico y anular la campaña publicitaria que recientemente había creado el cineasta. El motivo, según el diario de PRISA, es el siguiente:

Nacho Vigalondo bromeó en Twitter sobre el Holocausto a título personal, y en un soporte ajeno a EL PAÍS, pero el periódico considera inaceptables e incompatibles con su línea editorial los comentarios vertidos por el realizador.

Hasta aquí los hechos.

El pasado día 20 de enero, a raíz de la ingeniosa presentación de los Globos de Oro 2011 de Ricky Gervais, humorista británico, El País publicaba el reportaje "No pongan corsé al humor", en el cual establecían paralelismos entre el humor español, británico y americano, loando la capacidad de soliviantar al establishment público del británico y dejando entrever cierta crítica al humor mojigato y castrado de los americanos. Al mismo tiempo, hablaban del "brutal" humor israelí:

El quinteto de cámara hizo un sketch en el que se ironizaba sobre la abusiva utilización del Holocausto por parte de Israel. Dos atletas israelíes que participaban en una carrera en Alemania exigían salir con varios metros de ventaja sobre los demás competidores. Cuando el árbitro, estupefacto, se negaba, los israelíes invocaban el Holocausto y la película La lista de Schindler y acusaban a la organización de antisemitismo. Al final, evidentemente, conseguían la ventaja.

Por supuesto, El quinteto de cámara es un programa de humor realizado en Israel. En la patria judía también hay sitio para la irreverencia y el humor negro. Incluso a costa del Holocausto.

En España, por nuestra parte, el creciente dominio que ejerce en la sociedad la corrección política está consiguiendo a velocidad de vértigo que una gran parte de ésta pierda el sentido del humor. Dicha pérdida del sentido del humor consiste, grosso modo, en ofenderse por gilipolleces que son meras sátiras. Como la de Vigalondo. En efecto, hay que explicar un chiste:

Dado que no es un político, ni un predicador, ni un vidente, con cuatro datos que conocemos de su vida, podemos afirmar con total seguridad que Nacho Vigalondo no se hizo una cuenta de Twitter en la que escribió durante años con el único propósito de llegar a tener 50 000 seguidores para decirles que el Holocausto fue un montaje.

Y ése es el núcleo del chiste: pensar que alguien, cualquier persona, pudiera haberse pasado cuatro años escribiendo tweets con el afán de reunir seguidores a los que revelarles una verdad ridícula. Cuanto más disparatada fuese esa verdad, más gracia tendría su tweet. Podría haber elegido "El 11-M fue un montaje", "Aznar lleva peluquín", "Soy hijo bastardo del rey" o "Los hombrecillos verdes nos vigilan". Sin duda alguna, "El Holocausto fue un montaje" destaca como disparate entre las demás, porque se da por hecho que el común de los usuarios de Twitter conocen ese hecho histórico y lo toman como algo verídico.

Por lo tanto, cuando se ridiculiza a sí mismo para hacer un chiste, haciéndose pasar por alguien que niega el Holocausto, se está riendo directamente de la gente que lo niega y de los que pueden llegar a creer que fue un montaje.

Porque se ha llegado al absurdo punto de tener que explicar la diferencia entre un comentario humorístico y uno serio, con profundidad de carga. La broma, por defecto, no tiene ninguna profundidad. Es un simple chiste que mediante la sátira y la ironía denuncia una realidad de la que se mofa abiertamente.

No obstante, en España el humor está penado —baste recordar la portada de El Jueves— y el insulto no. Escribir un comentario en Twitter con evidente carga humorística sobre el Holocausto conlleva cierto desprecio social y el destierro de los medios de comunicación, mientras que insultar y vejar a ministras o niños marroquíes en una tertulia de la TDT no. En España se permite insultar siempre y cuando se haga en serio. Absténganse de pisar ese terreno resbalizado los bufones de turno. Siempre con ánimo de ofender.

Dicho todo esto, larga vida al humor negro.


Lectura recomendada | Holocausto Vigalondo (El Blog de Nacho Vigalondo) | Internet no era esto (Mujeres y Copas) | El problema del humor en 140 caracteres (El Focoblog) | Esos graciosos (JR Mora)

2 opiniones:

Anónimo dijo...

Yo creo que no le echaron por "negar el holocausto", sinó por burlarse de él. Si la cagas con unas copas de más, pides perdón, lo admites y si actúas rápido apagas el fuego. Pero no te inventas que lo hiciste para comprobar cómo reaccionaba la gente y tampoco dices más tarde que no, que tú pretendías reirte de los negacionistas: sus tweets no son críticos, son pura burla ("Encuentros en la tercera fosa", "A todo gas", "cuadros de Degas", etc.). Y sí, señores, cuando no hablamos de humor crítico sinó de escarnio puro y duro hay humor que no se puede hacer en público (y twitter es un híbrido entre club privado/polideportivo público)por el simple hecho de que puede ofender o herir.

Mohorte dijo...

El problema de la escasez de miras es que siempre se termina malentendiendo todo.

No se burla del Holocausto, sino de todos aquellos que niegan el Holocausto, lo cual es diferente. En este blog (que enlazo en el post) se explica con claridad la intención del chiste.

http://cacomanrique.tumblr.com/post/2985659763/holocausto-vigalondo

Por otro lado, no veo el escarnio por ninguna parte. Bajo ese punto de vista moralista no podríamos bromar sobre los cristianos en el foso romano o Hernán Cortés conquistando América. Si alguien se ofende porque Vigalondo hace una broma sobre el Holocausto debería dejar Internet. Puede encontrar cosas realmente hirientes.

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