martes, 10 de mayo de 2011

Municipales: el PSOE, sin defensa

Es tal el grado de triunfalismo en las filas del Partido Popular que sin ambages ni remordimientos está convirtiendo la campaña electoral de las elecciones municipales en un plebiscito al Gobierno central. En principio los comicios del 22-M no tendrían mucho que ver con el Ejecutivo nacional, pero a estas alturas de degradación del debate político es bastante improbable que alguien lo recuerde. Así que las próximas semanas se presentan como una fiesta popular entre vítores varios y palizas sin piedad a la imagen del PSOE, en franca regresión y sin posibilidad de respuesta más allá de sus méritos locales, que seguramente los habrá, pero que quedarán sepultados brutalmente por la marea mediática del PP, muy preocupada por hablar de absolutamente nada relativo a las elecciones.

Un ejemplo:

A mí mis abuelos me transmitieron ternura, cariño. La ternura y el cariño que los abuelos transmiten forma parte de la educación esencial de cualquier persona. El Gobierno de Rodríguez Zapatero comenzó con la historia de un abuelo, el abuelo de Rodríguez Zapatero, que pareció no le transmitió la ternura y el cariño que normalmente le transmiten los abuelos a sus nietos.

Las palabras —bastante lamentables y que deberían servir para repudiar a su dueño, cosa que no sucederá— las firma Francisco Camps, actual presidente de la Comunnidad Valenciana que a pesar de todo es probable que no sólo revalide su mayoría absoluta sino que sume seis escaños más dentro de las Cortes valencianas. ¿Cómo? Desplazando el foco del debate político a nada que tenga que ver con su gestión dentro de la Comunidad. En el mismo mítin ha hablado sobre el boyante nivel de vida de los españoles durante las dos legislaturas populares en Moncloa y de la paupérrima, a su juicio, situación económica que existía en la España pre-Aznar, además de un sutil pero efectivo llamamiento a la grandeza de la patria. Puro humo. Pero un humo muy efectivo cuando se trata de erosionar a su rival.

El PP, de la mano de la hiperactiva Esperanza Aguirre y de otros agentes de mayor o menor reputación pública como Camps o Cospedal, empuja a los ciudadanos a encarar las elecciones municipales como un referéndum contra Zapatero. Si estás en contra del gobierno central vota en contra del PSOE en el gobierno autonómico o municipal. Se trata de un acto fabuloso de perversión de las instituciones pero lo mismo da: el PSOE no tiene capacidad de reacción. La mayoría de candidatos locales optarán por desmarcarse de Zapatero y el Ejecutivo central, apelando a los logros obtenidos o por obtener en sus respectivas ciudades y autonomías. Por el momento no parece que sea una defensa efectiva — su otra opción es echarse al monte y morir matando, como Barreda. El PSOE va a recibir tortazos por todas partes, una paliza excesiva y cruel por parte del PP. Un antecedente bastante fidedigno de lo que cabe esperar del próximo y último curso político de Zapatero en Moncloa.

1 opiniones:

Cliente X dijo...

Hombre, es que le han estado besando el culo a ZP desde que salió elegido: la marca zetapé. Se lo buscaron ellos solitos.

De todas maneras eso no es así, si te lees los programas electorales o fuistes a los mítines verás que hablan de la gestión local/autonómica. Sólo que en el PSOE nunca, nunca se quieren reconocer las culpas. De hecho aventuro que los resultados que obtengan en las generales no serán tan nefastos como los de las municipales. Y no será por el efecto rubalcaba sino x los nazionalistas, que en las generales trasladan su voto.

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