miércoles, 22 de junio de 2011

Acaba de empezar

Primer éxito moderado del #15M:

Por primera vez, las protestas del 15-M han llegado hasta dentro del Congreso y han salido con una acuerdo unánime de todos los partidos. Con un acuerdo de mínimos, pero con una inusual unanimidad (...)

La moción final insta al Gobierno a recuperar el proyecto de ley de transparencia y en ese trámite "examinar las medidas que sean necesarias para profundizar en la democracia y la participación política, además de la transparencia y control de las instituciones democráticas".

Es moderado en tanto que se trata de un acuerdo, no vinculante y que podría quedar en papel mojado. Observando la reciente trayectoria del Congreso en materia de transparencia informativa no es una opción descabellada. Es un éxito porque por primera vez el #15M obtiene resonancia más allá de las redes sociales y de su incontestable capacidad de movilización. Nada menos que en el Congreso, tradicional foco de las iras de la mayor parte de los ciudadanos por debatir amargamente durante horas temas que les son absolutamente inútiles. Como lo malo que es uno y lo bueno que es otro, o sea, yo. ¿Entiende?

El consenso de mínimos alcanzado por el Congreso llega tras las masivas manifestaciones del pasado domingo, el 19 de junio, en la segunda oleada de manifestaciones convocadas por Democracia Real Ya, que han vuelto a superar las expectativas más optimistas. En Barcelona se reunieron más de 50.000 personas. En Madrid más de 40.000. En Zaragoza las cifras oficiales rondaron las 20.000. Quizá sean algo exageradas. O no: cuando la cabeza de la manifestación alcanzaba la Plaza del Pilar aún quedaba gente en Plaza España. Los periódicos, como es habitual, ofrecieron distintas versiones de lo ocurrido sin llegar a un consenso claro sobre el número total de manifestantes. Sea como fuere, mucha gente.

De toda condición, al menos en Zaragoza. La estampa que ofrecía la ciudad quedaba lejos de la imagen perroflauta, desaliñada, juerguista y violenta que los medios conservadores se han dedicado a propagar a los cuatro vientos durante el último mes —un fuego avivado por los sucesos de Barcelona—. Había familias enteras en la concentración, de todo tipo de clase, edad y condición. Las manifestaciones no representan al conjunto de la sociedad española, pero se parecen bastante a ella.

En Zaragoza se produjo un particular suceso. Tras la manifestación un millar de personas se mantuvo en la Plaza del Pilar tras recibir instrucciones del grupo de acampados que ese mismo día tenía previsto abandonar la plaza. Afirmaron que conducirían a los que quisieran al nuevo centro de organización del movimiento en la ciudad, bautizado con el nombre de El Paragüas, símbolo del #15M desde que un día —antes de las elecciones— se convocara una reunión en la incipiente acampa en la que todo el mundo portara el citado objeto para evitar el chaparrón que estaba cayendo. Metafóricamente.

Una hora después de que finalizara la manifestación de DRY el millar de personas llegaba a la calle La Gasca. Allí se descubría el misterio: un edificio abandonado por La Caixa durante más de un lustro en el centro de la ciudad había sido ocupado dos días antes con objeto de servir de sede social del movimiento. Se leyó un comunicado explicando las razones que habían llevado a la ocupación —rehabilitación—. A excepción de un hombre particularmente molesto con la idea nadie de los allí presentes objetó nada al respecto. Se colgó el símbolo de la #acampadazgz y a día de hoy sigue operativo. La policía sólo evacuará el edificio si se produce una denuncia por parte de propietario, Servihabitat, de La Caixa, cosa que aún no ha ocurrido. Y que posiblemente no ocurra hasta que la popularidad del movimiento se reduzca ostensiblemente.

Si en Intereconomía se llegan a enterar de esto dejan en auténtico chiste el siguiente vídeo:


Otro medio de comunicación bastante alterado con motivo de las movilizaciones ciudadanas es La Razón. Ayer publicaba esta portada asociando indiscriminadamente a ETA y a los indignados del #15M. Porque, a estas alturas, todo vale en el periodismo.


Los motivos que han provocado semejante nerviosismo en la prensa conservadora son aún un misterio. Algunos de ellos apuntan a que todo es culpa de Rubalcaba, que llama individualmente a todos los manifestantes para cerciorarse de que saldrán a la calle bajo condena a trabajos forzosos en el páramo extremeño. Sí, lo hace desde Villa Maldad. Algunos otros lo interpretan como un ataque sin paliativos a la democracia. Sí, son los demócratas de toda la vida, cuya máquina de expedir carnéts de demócratas está durante estas semanas on fire. La mayor parte de ellos son unos simples reaccionarios temerosos de que algo cambie. Porque si algo tiene que cambiar es para que todo siga igual.

El #15M cumplió recientemente un mes. Y es evidente que no ha terminado. De hecho, acaba de empezar.

martes, 21 de junio de 2011

El Nobel de la paz

Por lo demás, no hay que irse a cuestiones de imagen para saber por dónde ha respirado la Administración de Obama y por dónde discurrirá su campaña de la reelección. Guantánamo continúa abierto, los ataques con aviones no tripulados en Pakistán se han multiplicado, la guerra de Libia se ha puesto en marcha sin que el Congreso haya autorizado ninguna acción militar (esto sí que habría hecho palidecer de envidia al Departamento de Justicia de la época de Bush), la retirada de Afganistán se iniciará con todas las cautelas posibles (y en eso hay muchos conservadores que también están hartos de un conflicto interminable), y excepto algún ataque retórico, no hay indicios de que Washington tenga la menor intención de presionar a Israel.

En Guerra Eterna.

viernes, 17 de junio de 2011

Defina patán

Los informativos de Telemadrid son excelentes. A la altura de los de Irán o Corea del Norte. Hoy han hecho pasar imágenes de los disturbios en Grecia como si fueran de la manifestación del miércoles frente al Parlamento catalán en barcelona. Un plan perfecto salvo por un pequeño detalle: los manifestantes portan banderas griegas y en los escudos de los policías se leen enseñas en griego. Son tan idiotas que ni siquiera pueden manipular en condiciones.


Vía | @Guerraeterna

Cómo argumentar que el franquismo fue una mierda en cómodos pasos

No deja de ser sorprendente que sea un medio como Libertad Digital en el que aparezca publicado esto, en esencia un ejemplo bastante compelto, elegante, inteligente y sensato de cómo terminar cualquier conversación con cualquier troll empeñado en defender que el franquismo fue una buena idea.

1. El consentimiento implícito de los españoles del que habla el Sr. Moa –otra fantasía franquista– no fue tal porque no se tradujo en un franquismo militante: la Sección Femenina, el SEU y demás organizaciones del régimen eran auténticos páramos sobredimensionados que se deshicieron como azucarillos a las primeras de cambio. Incluso sus periódicos no pudieron sobrevivir sin subvención estatal. Lo habitual era la apatía, el conformismo y el miedo, que los franquistas siempre entendieron como "consentimiento" para hacer propaganda. Aquí, de nuevo, los informes FOESSA son definitivos. La movilización social y política masiva que hubo tras la muerte del dictador y la alegría general por los anuncios de reformas tanto del Rey como del Gobierno Suárez mostraron que no había ese consentimiento mayoritario.

2. El Sr. Moa escribió en su primer artículo que Franco "evitó" la revolución: Demostré en mi réplica que no la evitó porque en la España republicana se produjo la peor cara de la revolución; es decir, la liquidación social. El golpe de Estado del 36 les dio una coartada más para esa liquidación. Ahora Moa rectifica y dice que Franco no "evitó" la revolución, sino que la "derrotó". Bravo, la sociedad española se congratula por la noticia dada por el Sr. Moa: Franco ganó la guerra. ¿Y para esto tantas ínfulas? ¿Este es el gran descubrimiento historiográfico del Sr. Moa, que Franco ganó la guerra? No creo que nadie desconociera antes de los reiterativos libros del Sr. Moa que el bando franquista venció a comunistas y anarquistas, que habían instalado su propia utopía en el territorio que dominaban, y que en la inmediata posguerra los liquidó. Es imposible que nadie se tome en serio un debate en estos términos, y yo a partir de ahora, tampoco.

3. Según el Sr. Moa, Franco no sólo libró a España de la II Guerra Mundial, sino que, ayudó a los "vencedores anglosajones", que luego lo trataron injustamente. Aparte del disparate, el Sr. Moa comete aquí otro error producto de la intoxicación franquista, que consiste en identificar los intereses de Franco con los intereses de España –lo mismo que Stalin y Castro–. Franco sólo quiso sobrevivir a la derrota del Eje, por encima de los intereses de los españoles, y fue adaptando su régimen para mantenerse en el poder. Y le importaba muy poco si la hambruna o las enfermedades diezmaban a la población, o si la emigración se veía como la única salida. A ver si es que ahora el dictador pasó hambre un solo día o le faltó atención médica para compartir con los españoles su "destino en lo universal". La alegría popular hacia el franquismo y sus resultados no debía ser tan grande cuando 1.500.000 de españoles salieron del país entre 1959 y 1975 para poder encontrar un trabajo y vivir, y eso que era el mejor momento económico del régimen; es decir, salió del país el 5% de la población. Si hoy sucediera lo mismo de forma proporcional, las cifras del paro serían muy inferiores. Un poco de perspectiva histórica siempre viene bien.

El texto, de Jorge Vilches, es bastante largo. Debe ser así porque intentar demostrar empíricamente que el franquismo fue una mala ida lleva su tiempo. Cuando se refiere al Sr. Moa, evidentemente, habla del inefable Pío Moa, esa clase de historiador que inventa la misma historia que dice estudiar. El artículo se entronca en una serie de réplicas y contrarréplicas entre uno y otro sobre la influencia positiva de la dictadura franquista en la España de hoy. Vilches deja en ridículo a Moa, pero es no es suficiente motivo para que, pese a tan buen ejemplo de argumentación y rigor, los trolls de Libertad Digital permitan que la realidad se interponga en su opinión.

Vía | @Davizoaf

miércoles, 15 de junio de 2011

Hablan de violencia

Violencia. Es la palabra de día. Hoy numerosos políticos la han utilizado para condenar la actitud agresiva de muchos manifestantes del #15M frente a la puerta del Parlamento de Cataluña. La democracia es incompatible con la violencia, las protestas son muy legítimas pero se deben efectuar desde la no coacción y agresión, los verdaderos demócratas, etcétera.

Durante los últimos días el movimiento #15M ha mutado. La acampada de la Puerta del Sol ha desaparecido del mapa y gran parte de las acampadas de otras ciudades con ella. Junto a las asambleas de barrios muchos indignados han preparado acciones a pie de calle, más organizadas, más esporádicas y menos multitudinarias. Sin embargo han mantenido cierto peso en la agenda de los medios de comunicación. El episodio de Barcelona se engloba dentro de un contexto de protesta directa ante los políticos. Ahora no se entontan cánticos comunes bajo carpas y tiendas de campaña. Ahora se procede a la acción directa, al acoso personal de los políticos dado que no han percibido el mensaje lanzado desde las acampadas.

El otro día a Gallardón, en un acto bastante lamentable, le sorprendieron un montón de manifestantes en la puerta de su casa a ritmo de cacelorada, por la noche, mientras sacaba el perro con su mujer y sus hijos. Aquel acto estaba motivado por el impedimento del Ayuntamiento de celebrar conciertos callejeros en la fiesta del Orgullo Gay y puso de manifiesto todo en lo que no debe convertirse el #15M. Las protestas no son nada personal, son negocios, e increpar a un político mientras realiza sus tareas cotidianas no es protestar contra el sistema sino contra una persona individual a la que no se conoce.

Lo que ha sucedido en Barcelona hoy es diferente. Ha traspasado otra línea alterantiva a lo sucedido con Gallardón: la de la no agresión. Entendido esto último como lo que ha sido, claro, no como la paliza pública que han pretendido reflejar algunos medios de comunicación —Hilario Pino en Cuatro ha estado hoy particularmente estelar—. Muchos diputados catalanes han recibido escupitajos, han sido zarandeados, han sido pintados con spray o han sido zancadilleados. Todos ellos actos bastante penosos y condenables, en efecto, pero nada cercano a lo que se puede considerar como violencia. Ni siquiera se ha quemado un contenedor. Los actos, intimidatorios e incompatibles con las reivindicaciones pacíficas del #15M en su conjunto, no son violentos. Hay una diferencia bastante grande —y que algunos, como de costumbre, han obviado por completo— entre un acto agresivo y una agresión. No ha habido agresiones —afortunadamente—, lo cual no implica que la estampa haya sido vergonzosa.

Es complicado que en una masiva manifestación no haya personas dispuestas a forzar la situación hasta el límite de la violencia. Eso no significa que la protesta sea violenta. Protestas eminentemente violentas son las que hoy ha habido en Grecia, durante otra jornada de huelga general mientras el país sigue yéndose al garete —barricadas, enfrentameinto abierto contra la policía, cócteles molotov, el pack completo de los disturbios callejeros en situaciones de inestabilidad—.

Entre tanto lío —la policía ha cargado, algunos diputados se han refugiado en una comisaría en lo que parece una exageración bastante risible, otros pedían auxilio frente a las cámaras de televisión cuando nadie les estaba haciendo nada más allá de espetarle algún grito—, los principales representantes de los partidos políticos han llegado en helicóptero, en plan Equipo A, al Parlamento. Artur Mas o Felip Puig entre otros. Otra demente exageración, dando a entender que creían que sus vidas o su integridad corrían peligro. No se ha registrado que ningún diputado haya tenido que pasar por la enfermería, por lo que no parecía el caso. Mas, concretamente, se ha referido más tarde y con bastante aire de indignación a los indignados a las puertas del Parlamento, y ha declarado explícitamente que utilizaría la legítima fuerza si fuera necesario. Mientras hablaba de la incompatibilidad entre la violencia y la democracia hablaba de violencia necesaria por parte de las fuerzas de seguridad. Debo ser al único al que le parece un discurso bastante impresentable.

La serie de protestas cara a cara ante los políticos está muy bien resumida en este artículo de El País. La pregunta es obligada, ¿es lícito o necesario? Quizá este plantemiento es demasiado simplista. La mayor parte de revoluciones en la historia han sido violentas porque el poder establecido o el sistema imperante siempre es reticente a dar por terminado su ciclo. Acciones como las de hoy en Barcelona son bastante arriesgadas porque pueden derivar en algo mucho peor, pero también infinitamente más efectivas que las acampadas porque estallan en la conciencia del político, que comienza a sufrir las consecuencias de la crisis en sus propias carnes más allá de un leve desgaste en las encuestas.

La violencia no es el camino. Pero en ocasiones el camino es lo de menos. Como en Grecia. El país está hundido. La gente sale a la calle y la toma con lo primero que encuentra. ¿Qué se les puede reprochar? ¿Que respeten una democracia fraudulenta? ¿Que acaten los numerosos recortes sociales que empeoran su calidad de vida porque el sistema está montado como tal y hay que tener decencia cívica en una manifestación? Pedirles algo así a los griegos es absurdo. Como no hay futuro la única salida es destruir.

En menor medida, pedirles eso a los indignados de España también lo es. Los diputados catalanes se han llevado un sofocón y dormirán bastante tranquilos esta noche. Los miles de afectados por los recortes de gasto aprobados hoy en el Parlamento catalán no tanto.

jueves, 9 de junio de 2011

Aclaración

No se asusten. Durante esta semana he andado ocupado terminando la carrera. Como comprenderán, es motivo más que suficiente para relajarme durante una semana y mantener las actualizaciones en el blog paradas. El lunes, una vez licenciado y sin responsabilidades apreciables, el blog volverá a sus contenidos habituales.